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Luciana Val y Franco Musso, sobre la fotografía

Luciana Val y Franco Musso componen el duo de fotógrafos argentinos de trayectoria internacional VAL & MUSSO. Conversamos con ellos en su estudio en Buenos Aires.
Tiempo de lectura: 10 minutos

En un mar de imágenes

Sus fotografías son un stop obligado en el scroll down perpetuo al que nos tienen habituados las redes sociales. Es que en cierto modo el insaciable consumismo visual moderno contribuye con destacar el trabajo diferente.

‘Entrena más los ojos de todo el mundo’, reflexiona Luciana. ‘De alguna manera hace que quienes no están profesionalmente ligados a las imágenes, tengan un contacto con lo visual permanente. Es un acercamiento a la fotografía que también se refleja en la cantidad de imágenes que se sacan hoy en día. Se eligen los teléfonos de acuerdo con la calidad de la cámara, se incorporan los accesorios; las personas están mucho más en contacto con lo que es generar una imagen’.

‘Por otro hay un cambio de valores, de dónde está puesta la atención y lo que pasa a ser importante para determinados fines. Antes el valor estaba puesto en obtener el mejor trabajo posible, contratar al mejor fotógrafo de acuerdo con el presupuesto disponible, tener un buen equipo. La calidad del resultado final era lo importante. Ahora lo es la inmediatez. Tener el registro, la estética, el lenguaje del momento – ser cool– vale más que la calidad del trabajo. Eso suele verse en moda’.

 

Luciana Val y Franco Musso

 

Más adelante los fotógrafos coincidirán en que la enorme cantidad de información de la que hoy disponemos puede ir en contra de la creatividad. ‘Es tanto lo que ingresa, que tapa lo que tiene que salir. Ver tanto puede condicionar tu propio trabajo. Tal vez la clave esté en identificar cuál es el momento de mirar y cuales los momentos para hacer silencio visual. Es necesario darle lugar al proceso interno’.

 

Luciana Val y Franco Musso

Materialidad

La inmediatez guarda una directa relación con el soporte de las imágenes. Si bien de unos años a esta parte la fotografía vive su momento, lo cierto es que cada vez vemos menos imágenes impresas.

‘Es muy distinto ver una foto impresa. La lectura depende del tipo de soporte usado, o de si por ejemplo, la foto forma parte de una serie. Así como no es lo mismo ver una fotografía digital o una fotografía química. La sensibilidad es otra. Mas allá de que alguien especializado las pueda distinguir, intuitivamente se nota la diferencia. Como espectadores puede ser que nos inclinemos por un tipo de trabajo sin relacionarlo con el origen de la imagen.

 

Luciana Val y Franco MussoLuciana Val y Franco Musso

Hicimos algo de laboratorio, hace unos cuantos años copiábamos nuestras fotos. Era lindo desde el punto de vista experimental.  La materialidad es de por sí otro lenguaje, podríamos traducirlo a las artes plásticas o visuales. Pensemos en un óleo o acrílico sobre tela – con sus texturas y olores-  y en una obra digital. Ambas son igual de válidas, cada una con su materialidad. La fotografía de película -además de tener otra reacción a la luz, a la profundidad de campo y el foco- encierra todo un mundo que no existe en lo digital.

 

Hay una vuelta a la impresión, desde lo amateur o lo profesional. Para determinados proyectos podés elegir usar película o copiarlo. Ahora bien, lo que una persona hoy obtiene como impresión en una máquina de chorro de tinta, no es una copia fotográfica.  Las impresiones digitales tienen que evolucionar.’

 

Vogue Italia-Valentino por Val & MussoVogue Italia-Valentino por Luciana Val y Franco Musso

Hasta hace no mucho tiempo el soporte natural para la fotografía de moda eran los medios especializados. Los cambios en el mercado editorial -con desaparición de títulos y reducción de presupuestos- impactan en quienes generan contenidos visuales.

‘Es un momento en el que los fotógrafos nos estamos cuestionando muchas cosas, tal vez por eso está teniendo tanto auge el arte impreso. Van apareciendo pequeñas ediciones de uno o varios fotógrafos que en definitiva son un camino entre la revista y el libro. No es lo mismo ver una foto aislada que un trabajo editado, independientemente de que una foto pueda estar concebida como unitaria, con un principio y un fin en sí misma. En algunos trabajos conceptuales se precisa ver más para comprender una idea, lo que el fotógrafo quiere transmitir’.

 

Luciana Val y Franco Musso

El camino del artista

El sello propio de Luciana Val y Franco Musso va más allá de las decisiones estéticas o preferencias personales, de los gestos identificables a simple vista.

‘En parte tiene que ver con cómo nos acercamos a la fotografía. Los dos estudiamos bellas artes. Antes de hacer fotos pintábamos, hacíamos escultura, grabado y demás. Nuestra cabeza creadora funciona siempre desde un concepto sobre el que queremos trabajar o una idea para expresar. Cuando la fotografía fue llegando a nuestra vida – que además fue de forma autodidacta-  la tratamos igual que a las artes plásticas. Al principio dibujábamos lo que íbamos a fotografiar; de hecho todavía lo hacemos. Planteamos el trabajo a partir de dibujos muy básicos. La mayoría de las veces también diseñamos las escenografías. Como vimos que ciertos trabajos se volvían muy rígidos o estructurados, intercalamos momentos en los que no dibujamos nada. Nos proponemos tener en claro el concepto general y estamos dispuestos a ver con qué nos encontramos en el momento, sin planearlo tanto. Así dejamos entrar un poco de espontaneidad y no se vuelve asfixiante tener todo controlado.

 

Luciana Val y Franco MussoLuciana Val y Franco Musso

No somos cazadores de imágenes, también por nuestras personalidades, somos tímidos. Nuestro trabajo es más construido.

 

Sujeto /objeto

A los muchos que consideran que la cámara siempre convierte al sujeto en objeto,  la fotografía de moda -quizás como ninguna otra- parecería darles la razón. 

‘Suele pasar con frecuencia en la moda porque se trata de llegar al figurín del diseñador. También porque como fotógrafos tenemos nuestra idealización de la figura femenina- en el caso de que fuera una mujer-. Tal vez esa sea la razón por la que las modelos terminan pareciéndose. Si miramos las pinturas de Modigliani o de otros artistas, también vemos su visión idealizada a partir de personas reales. Cuando las modelos llegan al estudio dejan a un lado su personalidad para entrar en el rol, en una fantasía, un lenguaje impuesto en parte por el diseñador, en parte por el fotógrafo y el equipo.

 

Luciana Val y Franco MussoLuciana Val y Franco Musso

No es así cuando hacemos un retrato. Primero estudiamos a la persona para determinar cuál es el mejor lugar, la mejor situación, la luz indicada. Después, no sabemos como será la foto hasta el final del día. Depende de cómo nos comunicamos y el vínculo que se genera con la persona a retratar. Algunos disponen de 15 minutos y otros no establecen límite de tiempo. Por lo general llegan al estudio entregados a nuestra visión. Eso es un privilegio’.

Siguiendo con los vínculos, en la historia de la fotografía de moda existen varios ejemplos del vínculo virtuoso entre fotógrafo-diseñador. Esa clase de entendimiento que parece sacar lo mejor de ambos mundos. La colaboración entre Luciana Val y Franco Musso con el diseñador argentino Pablo Ramírez se materializó en ‘Magia Negra: Ramírez – Val & Musso’, la exhibición en la Fundación Osde curada por María Laura Carrascal (25 de febrero al 30 de abril de 2016).

 

Magia Negra, Pablo Ramírez - Val & MussoMagia Negra, Pablo Ramírez, Luciana Val y Franco Musso

‘Con Pablo [Ramírez] colaboramos casi telepáticamente, cada vez necesitamos hablar menos. Tenemos cosas en común, todo fluye en esa dirección. No solo somos de la misma generación, Pablo también llega a la moda desde el arte, de hecho se planteó inicialmente estudiar bellas artes. Él también dibuja mucho’.

 

 Pablo Ramírez - Val &MussoMagia Negra, Pablo Ramírez, Luciana Val y Franco Musso

Autores

La moda no les deja mucho tiempo para la fotografía de autor. ‘Hemos expuesto nuestro trabajo personal,  pero no le dedicamos tanto como quisiéramos. Estamos ocupándonos de revertirlo’.

 

MATRICE JAEGER-LE-COULTRELuciana Val y Franco Musso

Su formación autodidacta en fotografía tuvo que ver con la experimentación, la prueba y el error hasta aprender los aspectos técnicos. A eso le sumaron muchas horas en librerías y bibliotecas. Cuando se les pregunta por sus fotógrafos preferidos, Franco responde que la lista es enorme.

‘Me gustan algunas cosas de distintos fotógrafos, por ahí no toda su obra, pero me pueden gustar algunas cosas’, dice Franco. Coinciden en Erwin Blumenfeld y Man Ray. Jacques Henri Lartigue, Claude Cahun, Edward Steichen, Cecil Beaton, Avedon, Irving Penn.

‘Philippe Halsman’, agrega Franco. ‘A mí me gusta menos’, aclara Luciana. ‘Tiene algunas cosas de espontaneidad que no tienen otros.  A veces también depende del momento; por ejemplo, el Beaton de la década del 30 es bien diferente al de la década del 60’, continúa Franco.

La lista sigue con Jun Morinaga ‘más artista plástico que fotógrafo’ y George Hoyningen-Huene, el maestro de Horst P. Horst y otros.

Luciana Val y Franco MussoLuciana Val y Franco Musso

‘A veces, de acuerdo con determinadas situaciones como el contexto histórico o las personalidades, hay ciertos artistas que resultan mucho más populares que otros que tal vez hicieron las cosas antes. Como Lartigue, por ejemplo, y sus fotos en movimiento. Un concepto que luego caracterizará a Avedon, cuando cambia las poses de las modelos e incorpora en la moda un lenguaje más dinámico y espontáneo. Lartigue lo hizo casi siendo un niño, y en una época en donde todo era más estructurado (no sólo la fotografía, pensemos en el corset). Él las hace saltar por el aire a esas mujeres de principios del 1900. Otro caso: ‘Lee Miller, sin ella no hubiese existido el radiograph de Man Ray’.

La moda y el diseño argentino

‘Hacer diseño de moda en Argentina puede parecer casi utópico, porque es ir contra la corriente. El que tiene el coraje de hacerlo, puede ser creativamente superior a alguien que tiene las cosas un poco más resueltas en el contexto. En fotografía pasa lo mismo, tener todo resuelto en el afuera puede estancarte en cuanto a pensar creativamente. Acá te las tenés que rebuscar tanto que la imaginación se dispara mucho más. Después es darse contra la pared unas cuantas veces’, señala Franco.

 

Luciana Val y Franco Musso

Ambos fotógrafos coinciden en que existe una brecha muy marcada entre las marcas comerciales y el diseño independiente, siendo que debería existir interacción permanente entre ellos.  

‘Me sigue sorprendiendo que las grandes marcas no terminen de confiar en los diseñadores, como sí sucede en otras partes del mundo’, dice Luciana. ‘Es que las grandes marcas internacionales comenzaron siendo diseñadores, antes de convertirse en corporaciones’, agrega Franco.

‘Desde el momento en el que la moda se convierte en mega negocio global, la salud se convierte en un negocio, la educación se convierte en un negocio… pierden su sentido de ser.  Es admirable el fenómeno del diseño argentino, siendo que es un país tan difícil -con muy poco apoyo, sin industria textil-. Existen tantos jóvenes que quieren seguir la carrera de Diseño de Indumentaria y tantos diseñadores independientes con ganas de hacer y expresar su creatividad’, agrega Luciana.

‘En muchos aspectos el mundo está en una búsqueda entre lo masivo y algo mucho más humano. Son caminos’, concluyen.

Luciana Val y Franco Musso

Fotos: Cortesía Luciana Val y Franco Musso

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